lunes, 21 de octubre de 2013

Actividad 2. Autor de la reflexión: Carlos Alcaraz López

MEJOR PROFESOR DE SECUNDARIA.

En aquella época la ley de educación vigente era la LODE (1985) aunque no hubo demasiada diferencia para el alumnado, con la LGE (1970), o, al menos, no notamos variación sustancial en relación a las asignaturas o en la estructura de la educación.  Entre los muchos profesores, buenos y no tan buenos, e, incluso, malos, de aquellos días, cabe destacar a José Luis, un profesor que impartía matemáticas en 3º de BUP y química en COU en los años ochenta y largos en un colegio religioso. José Luis fue un profesor diferente, que no necesitaba esforzarse para caer bien, simplemente, nos caía bien. Su manera de dar clase no distaba mucho de otros profesores pero sus formas eran diferentes. Su forma de tratarnos era sencilla y directa en un lenguaje que entendíamos que no daba lugar a demasiado “colegueo” pero que nos resultaba cercano. Era un gran comunicador que llegaba a nosotros con sencillez, mediante ejemplos que comprendíamos sin esfuerzo pero al mismo tiempo era exigente con nosotros y con nuestro trabajo diario. Esta forma de trato y de enseñar consiguió que las asignaturas que más me gustaban de aquella época fueran, precisamente, las matemáticas y la química.
En la otra parte de la balanza se encuentra Salvador, profesor de Filosofía (Psicología más que Filosofía) de 3º de BUP. No puedo hablar mal de su forma de explicar. Era claro y solía explicar bastante bien, pero su actitud en clase dejaba bastante que desear. Un profesor que no tiene problemas en ridiculizar a sus alumnos o alumnas delante de los demás, incluso, por defectos físicos o de la forma de hablar, no debería dar clase. Me demostró que no todo el mundo debe ser profesor. Era autoritario, distante y poco preocupado por el alumno. Sin duda, un mal ejemplo para todos.
No recuerdo ningún problema que no derivara de una falta de estudio o de atención en clase y que no se solucionara, simplemente, estudiando más o poniendo más atención. Tal vez el hecho de que fuera una persona grande a esa edad (1.81m, igual que ahora) pudo suponer alguna dificultad a la hora realizar determinados ejercicios en Educación Física pero los superé con un poco de esfuerzo.

Reflexión sobre la actividad por Carlos Alcaraz López:
El objetivo de la actividad es intentar recordar lo mejor y lo peor de nuestros profesores de secundaría y de cómo éstos pueden ser decisivos a la hora de que una asignatura nos guste más o menos. Este recordatorio nos debe llevar a desechar malos ejemplos y proponer actitudes que fueron más positivas en nuestra educación. Para este objetivo, debemos tener en cuenta el tiempo que ha pasado desde que estábamos en secundaria/BUP hasta ahora. Dudo que los estudiantes de hoy sean tal y como yo era hace 25 años. A pesar de esto, podríamos llegar a algunas las conclusiones válidas para hoy en día.

Al mismo tiempo, el hecho de intentar recordar algún escollo que hubo que salvar y de cómo se salvó nos guiará a la hora de desempeñar la docencia intentando no caer en los mismos problemas o saber cómo resolverlos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario