lunes, 21 de octubre de 2013

Actividad 0. Autor de la reflexión: Carlos Alcaraz López

CÓMO SER UN BUEN PROFESOR SIN RIESGO A PARECERLO.

“Lo importante en la vida y en la escuela es la esencia y no la apariencia”. Con esta frase, con la que se inicia el artículo, podría concluirse la disertación del mismo.
Hoy en día, la objetividad o la subjetividad, el acierto o el error, lo correcto o lo incorrecto, se enmascaran en función de un ¿qué dirán? o, peor aún, un ¿qué pensarán y no dirán? Existe tal preocupación por caer bien, por no molestar, por ser políticamente correctos,… que, en el mejor de los casos, se adaptan, y, en otros casos, se modifican las opiniones o actuaciones dependiendo del público o foro al que vayan destinadas y siempre con el objetivo de no sobresalir, de no ser diferente o de no parecerlo, no vayamos a encontrarnos con alguna mueca de desaprobación.
Estas actitudes me recuerdan a una funcionaría ( y también amiga) que en su primer día de trabajo le dieron el siguiente consejo: “Resuelve el mismo número de expedientes que los demás, no vayan a pensar que no trabajamos lo suficiente o que no nos esforzamos lo necesario”. ¡En fin, sin comentarios!
Coincidiendo con el autor del artículo, “Lo que merece la pena, merece la pena hacerlo bien” y por esa razón espero no caer en la desazón y mantener siempre el camino honesto e iluso de educar, enseñar y ayudar a todo aquel que me quiera escuchar.

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